“¡Todo el mundo está en su teléfono en mi programa!” bromea Charlie Bailey, un bibliotecario en el sur de Filadelfia. Acaba de pedirle a su audiencia que saquen sus teléfonos para guiarlos paso a paso en cómo desactivar Apple Intelligence y Gemini.

Bailey se para al frente de un salón de biblioteca diseñado para niños —el punto focal es una alfombra vibrante que nos recuerda que la M es de “manzana” y la Z de “zebra”. Pero los veintitantos adultos en la sala no están aquí para aprender el alfabeto. Están en un taller llamado Evitando la IA (Avoiding AI).

Así comienza un fenómeno que está sacudiendo el mundo bibliotecario estadounidense y que podría tener implicaciones importantes para la industria tecnológica global.

¿Por qué la gente quiere evitar la IA?

“Me inspiré en la sensación de frustración de la gente con las herramientas de IA que están siendo impuestas, y sentir que herramientas que no pedimos están de repente en todas partes de nuestras vidas.” — Charlie Bailey, bibliotecario en Filadelfia

Bailey estructura su taller de una hora con una descripción general de cómo funcionan los chatbots y otras herramientas de IA para consumidores, explicando por qué la gente podría querer usarlos y por qué podría optar por no hacerlo. Luego recorre las plataformas y dispositivos más populares, mostrando instrucciones paso a paso para desactivar funciones específicas.

Para Hannah Cyrus, bibliotecaria en Maine que originó la idea, la respuesta fue abrumadora. Sus clases habituales como “Introducción a las Computadoras” atraen aproximadamente una docena de asistentes. Pero su primer taller Avoiding AI tuvo que cerrar inscripciones en 30 personas, abrir una lista de espera y transmitir por Zoom. Unas 70 personas asistieron a cada uno de sus primeros dos talleres.

El malestar crece en Latinoamérica también

Aunque el fenómeno se reporta desde Estados Unidos, es fácil ver paralelismos con la realidad latinoamericana. La adopción forzada de asistentes IA en aplicaciones de mensajería, redes sociales y sistemas bancarios es una realidad cotidiana en toda la región. Muchos usuarios se encuentran con funciones de IA que no pidieron y que no saben cómo desactivar.

La diferencia es que, mientras en países como Estados Unidos existen bibliotecarios capacitados en alfabetización digital, en gran parte de LATAM el acceso a este tipo de educación tecnológica es limitado. Aquí es donde proyectos como DojoFullStack buscan cerrar la brecha, ofreciendo educación tecnológica práctica y accesible para emprendedores y desarrolladores.

No es rechazo a la tecnología, es búsqueda de control

Un asistente llamado Johnny comentó: “Tienes que pasar por todo el problema de comprar una casa en el mundo de hoy, y dentro de dos años, podría haber un centro de datos al lado de tu casa.”

Gabrielle, otra asistente, agregó: “Me están metiendo la IA por la garganta en el trabajo, y cada vez que la veo, pienso en el medio ambiente.” Pero aclara: “No estoy en contra de la IA en términos de avances médicos.”

Esta es la clave del movimiento: no se trata de rechazar la tecnología, sino de recuperar la agencia y el control sobre cómo se usa.

“La adopción forzada de IA en los dispositivos de las personas podría ser la gota que derrama el vaso.” — Hannah Cyrus

Cyrus menciona cómo el reconocimiento óptico de caracteres es increíblemente útil para escanear documentos antiguos en la biblioteca. El movimiento anti-IA no es sobre rechazar la tecnología por completo, sino sobre abogar por más control, agencia y libertad en cómo las personas usan la tecnología.

Implicaciones para desarrolladores y emprendedores

Para quienes construyen productos tecnológicos, este fenómeno envía una señal clara: el diseño centrado en el usuario significa respetar la capacidad de elegir. Forzar funciones de IA sin consentimiento explícito genera desconfianza y resentimiento.

Las lecciones clave:

  1. Transparencia: Explica qué hace la IA y por qué
  2. Control: Ofrece opciones claras para activar/desactivar funciones
  3. Valor demostrable: La IA debe resolver un problema real, no ser un feature checkbox
  4. Educación: Ayuda a tus usuarios a entender la tecnología que usan

En el bootcamp de DojoFullStack enseñamos que la mejor tecnología es la que empodera al usuario, no la que lo controla. Construir productos éticos y transparentes no es solo una responsabilidad — es una ventaja competitiva en un mercado donde los usuarios están cada vez más conscientes y exigentes.

Sigue explorando estos temas en el blog de DojoFullStack, donde analizamos el impacto social de la tecnología y compartimos herramientas para construir un ecosistema digital más equitativo.